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| Muchos son los llamados, pero pocos los escogidos. Mt. 22,14 |
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| Estas palabras se aplican a todas las personas, pero en especial forma a los consagrados, a quienes al llamado de Jesús: 'Sígueme', han respondido con un '¡Sí!'. Por eso toda la Iglesia se alegra cuando en la vida de estas personas elegidas de Dios ocurre algún acontecimiento infrecuente relacionado con su estado. Y así los días 7 y 8 de julio se han destacado para toda la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, en estos días dos seminaristas recibieron el subdiaconado, una hermana hizo sus primeros votos y otras cinco hermanas recibieron la cruz de Matará, primer paso en sus vidas consagradas. El 7 de julio, fue fiesta patronal en el pueblo de Dubove en la Transcarpacia, fiesta del Nacimiento de San Juan Bautista. Durante la Divina Liturgia, la Hermana María Kryloska hizo su primera profesión religiosa. De acuerdo con las Constituciones de la Congregación de las Siervas del Señor y la Virgen de Matará, esta consagración es como un nuevo bautismo, en cuanto que se comienza una nueva vida a fin de alcanzar la más alta perfección. El mismo San Pablo a los romanos dice: 'Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte' ( Rom 6,4). De tal manera, el consagrado muere a su antigua vida para nacer a la nueva vida en un nuevo bautismo por sus votos religiosos. Además, otras cinco hermanas-candidatas recibieron la cruz de Matará, que es símbolo de su consentimiento para aceptar todas las dificultades futuras que se enfrentan en la vida religiosa. El mismo Verbo encarnado nos enseña a amar la cruz. 'Si alguien quiere ir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y venga en pos de mí' (Lc 9,23). Es por eso que los consagrados son llamados de manera especial a cargar con esta cruz, no sólo la llevan en su pecho, sino también la que llevan en sus vidas con valentía para superar todos los obstáculos. El 8 de julio dos seminaristas del Instituto, Petró Tsidylo y Dmytró Kozak, recibieron el orden de subdiaconado de manos de Monseñor Vladimiro Viytyshynym. Ambos seminaristas ya estudiaron 5 años: tres años de filosofía y dos de teología en el Seminario Internacional San Vitaliano Papa en Segni (Italia). Todavía deben estudiar dos años de teología para poder llegar a ser sacerdotes. Para felicitar a ambos seminaristas vinieron sus familiares, amigos y conocidos. Podríamos decir que el subdiaconado es como el primer paso de preparación antes de recibir el santo sacramento del orden y, además, es un momento muy importante en la vida de cada seminarista. El obispo durante el rito pide a los nuevos subdiáconos que, día a día crezcan en las virtudes de tal manera que den ejemplo al prójimo de buen servicio a Dios. Les deseamos a nuestros seminaristas y a las hermanas, que puedan seguir adecuadamente nutriendo su vocación y plenamente aprovechen las gracias y las bendiciones que día a día el Señor les da. Taras Savchuk, VE Mykhailo Vatseba, VE
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