{"id":2091,"date":"2021-06-27T00:34:50","date_gmt":"2021-06-27T05:34:50","guid":{"rendered":"https:\/\/ive.org\/?page_id=2091"},"modified":"2021-08-21T18:27:30","modified_gmt":"2021-08-21T23:27:30","slug":"morder-la-realidad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/no-negociable\/morder-la-realidad\/","title":{"rendered":"Morder La Realidad"},"content":{"rendered":"<h1>Morder la Realidad<\/h1>\n<h2>Visi\u00f3n Sobrenatural de las Cosas Terrenas<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con la expresi&oacute;n &ldquo;morder la realidad&rdquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> queremos significar la injerencia eficaz de nuestro trabajo apost&oacute;lico en la cultura que buscamos evangelizar. Este aspecto es sin duda, uno de los componentes esenciales de nuestra tarea evangelizadora y lo que le da a nuestro ministerio sacerdotal una nota distintiva.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>En primer lugar, este &lsquo;morder la realidad&rsquo; nace y se nutre de la justa consideraci&oacute;n del misterio del Verbo Encarnado y la fidelidad al mismo, sin la cual toda nuestra pastoral caer&iacute;a indefectiblemente en rotundo fracaso.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente estamos persuadidos &ndash;y la experiencia as&iacute; nos lo ha demostrado&ndash; de que es la familiaridad con el Verbo Encarnado &ndash;alimentada y acrecentada en la vida de oraci&oacute;n&ndash; la que nos da &ldquo;ese sentido com&uacute;n cristiano&rdquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>, esa habilidad especial de interpretar los signos de los tiempos libres de toda pretensi&oacute;n mundana. Es esta familiaridad con el Verbo Encarnado &ndash;y lo decimos con humildad y gratitud&ndash; la que nos da una &lsquo;sensibilidad&rsquo; particular de los movimientos culturales de la &eacute;poca, de las necesidades espec&iacute;ficas de la misi&oacute;n, de la problem&aacute;tica del mundo actual y sus corrientes de pensamiento y nos hace capaces de entablar un di&aacute;logo fecundo con las culturas<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> a las que estamos llamados a evangelizar sabiendo dar una respuesta positiva a la luz del Evangelio; sabiendo estimar y valorar los diversos caminos por los que Dios busca comunicarse con los hombres y, en definitiva, insertarnos eficazmente donde estamos trabajando apost&oacute;licamente, porque siempre ser&aacute; cierto que &ldquo;la verdadera inculturaci&oacute;n es desde dentro por una renovaci&oacute;n de la vida bajo la influencia de la gracia&rdquo;<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Lejos de nosotros &ldquo;el abrazarse con la cultura actual renunciando a impregnarla del Evangelio&rdquo;<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>, porque traicionar&iacute;amos nuestra misi&oacute;n, que es la de la Iglesia: asumir todo lo humano comunic&aacute;ndole el evangelio de Jesucristo, la vida de la gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa misma inserci&oacute;n en la realidad, centrados en el misterio del Verbo Encarnado, hace que nada de lo aut&eacute;nticamente humano nos sea ajeno, y que busquemos asumirlo para comunicarle lo divino, sabedores de que &ldquo;lo que no es asumido no es redimido&rdquo;<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>&#8230; y que por eso el Verbo asumi&oacute; una naturaleza humana perfecta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este elemento no negociable se refleja en diversos aspectos de nuestra vida religiosa. As&iacute; por ejemplo, nuestro plan de formaci&oacute;n busca grabar al Verbo Encarnado en la mente y en los corazones de nuestros formandos a fin de que sus vidas sean &ldquo;memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jes&uacute;s, el Verbo hecho carne&rdquo;<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>. Es decir, el Instituto promueve una formaci&oacute;n que haga que los nuestros sean sacerdotes religiosos que por la luz superior de la fe que ilumina las realidades humanas sean id&oacute;neos para &ldquo;morder la realidad&rdquo; con valent&iacute;a, esto es, que en absoluta fidelidad a Jesucristo<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> y con una &ldquo;espiritualidad seria (no sensiblera)&rdquo;<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> no caigan en poses, en ostentaci&oacute;n, en falsa m&iacute;stica, en exterioridades, en sensibler&iacute;a, o en falso pietismo, antes bien que sean capaces de trascender lo meramente sensible y est&eacute;n dispuestos a pasar por las noches oscuras. Porque s&oacute;lo de ese modo nuestros religiosos &ldquo;podr&aacute;n presentar eficazmente a nuestro Divino Maestro a los pueblos y realizar dignamente y fructuosamente la misi&oacute;n&rdquo;<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. Solo as&iacute;, podr&aacute;n &ldquo;morder la realidad&rdquo;, sabi&eacute;ndola cambiar eficazmente al ense&ntilde;orearla para Jesucristo, tal como lo pide el fin espec&iacute;fico de nuestro Instituto.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>En segundo lugar, es la metaf&iacute;sica tomista la que nos ayuda a <em>no dar golpes en el aire<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, es decir, la que nos permite realizar una contribuci&oacute;n efectiva a fin de que la fe se encarne en la vida y en la cultura de los hombres<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por eso que los miembros del Instituto del Verbo Encarnado nos esforzamos en aprender a pensar la realidad &ndash;desde el mismo Santo Tom&aacute;s, entrando en di&aacute;logo y en pol&eacute;mica con los problemas y pensadores contempor&aacute;neos&ndash; para darlo a conocer a los dem&aacute;s de manera siempre creativa sin que esto quiera decir entrar en &ldquo;componendas con el esp&iacute;ritu del mundo&rdquo;<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Tarea &eacute;sta que se vuelve imperativa en este tiempo dado el progresismo que asola a la Iglesia &ldquo;por la falta de cr&iacute;tica y discernimiento frente a las filosof&iacute;as modernas y la asimilaci&oacute;n del principio de inmanencia&rdquo;<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creemos pues, que la metaf&iacute;sica del ser, una metaf&iacute;sica din&aacute;mica que permite la apertura plena y global hacia la realidad entera, hasta llegar a Aquel que lo perfecciona todo, unida a una espiritualidad y teolog&iacute;a cristoc&eacute;ntrica son las dos herramientas para leer la realidad social a la luz del evangelio y ofrecer nuestra contribuci&oacute;n en la inculturaci&oacute;n del evangelio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este morder la realidad tiene gran injerencia en nuestra pastoral pues los miembros del Instituto nos dedicamos entre muchas otras actividades a la predicaci&oacute;n de aut&eacute;nticos Ejercicios espirituales (sin olvidar nunca que la esencia de los mismos est&aacute;, sobre todo, en la conversi&oacute;n y la recta elecci&oacute;n); misiones populares (buscando la conversi&oacute;n de los pecadores); a la ense&ntilde;anza catequ&eacute;tica, esforz&aacute;ndonos siempre en guiar a las almas al conocimiento y amor de Jesucristo vivo, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En suma, del mismo hecho de que Dios se hizo hombre sin dejar de ser Dios, los miembros del Instituto del Verbo Encarnado aprendemos a estar en el mundo, &ldquo;sin ser del mundo&rdquo;<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. Vamos al mundo para convertirlo y no mimetizarnos con &eacute;l. Vamos a la cultura y a las culturas del hombre no para convertirnos en ellas, sino para sanarlas y elevarlas con la fuerza del Evangelio, haciendo, an&aacute;logamente, lo que hizo Cristo: &ldquo;Suprimi&oacute; lo diab&oacute;lico, asumi&oacute; lo humano y le comunic&oacute; lo divino&rdquo;<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As&iacute; entonces: el &ldquo;morder la realidad&rdquo; se vuelve no negociable a la hora evangelizar. &nbsp;<\/p>\n<p>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"720\" src=\"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Mor-1.jpg\" alt=\"\" loading=\"lazy\" \/><br \/>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"720\" src=\"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Morder-1.jpg\" alt=\"\" loading=\"lazy\" \/><br \/>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"720\" src=\"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Mor-3.jpg\" alt=\"\" loading=\"lazy\" \/><br \/>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"720\" src=\"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Morder-2.jpg\" alt=\"\" loading=\"lazy\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/p>\n<h5>\u00abEsa misma inserci\u00f3n en la realidad, centrados en el misterio del Verbo Encarnado, hace que nada de lo aut\u00e9nticamente humano nos sea ajeno\u00bb(&#8230;)<\/h5>\n<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cf. <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 231.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Cf. <em>Vita Consecrata<\/em>, 79: \u201cAplic\u00e1ndose al estudio y a la comprensi\u00f3n de las culturas, los consagrados pueden discernir mejor en ellas los valores aut\u00e9nticos y el<\/p>\n<p>modo en que pueden ser acogidos y perfeccionados, con ayuda del propio carisma\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Cf. <em>Directorio de Espiritualidad<\/em>, 51.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Cf. P. Carlos Buela, IVE, <em>El Arte del Padre<\/em>, III Parte, cap. 14.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. Concilio Vaticano II, <em>Ad Gentes<\/em>, 3: San Atanasio, <em>Ep. ad Epictetum <\/em>7: PG 26,1060; San Cirilo de Jerusal\u00e9n, <em>Catech. <\/em>4,9: PG 33,465; Mario Victorino, <em>Adv. <\/em><em>Arium <\/em>3,3:<\/p>\n<p>PL 8,1101; San Basilio, <em>Epist. <\/em>261,2: PG 32,969; San Gregorio Nacianceno, <em>Epist. <\/em>101: PG 37,181; San Gregorio Niceno,<\/p>\n<p><em>Antirreheticus,<\/em> <em>Adv. Apollin. <\/em>17: PG 45,1156; San Ambrosio,<em> Epist.<\/em> 48,5: PL 16,1153; San Agust\u00edn, <em>In Ioan. Ev. <\/em>tr. 23,6: PL 35,1585; CChr. 36,236.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Constituciones<\/em>, 254; 257; <em>op. cit.<\/em> cf. Jn 1, 14. \u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Notas del V Cap\u00edtulo General<\/em>, 4.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <em>Ibidem<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Beato Paolo Manna, <em>Virtudes Apost\u00f3licas,<\/em> Carta circular N\u00ba 6, 15 de septiembre de 1926.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Cf. 1 Co 9,26.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cf. Directorio de Evangelizaci\u00f3n de la Cultura, 248.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Directorio de Espiritualidad, 118.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <em>Directorio de Seminarios Mayores<\/em>, 324 y cf. <em>Constituciones<\/em>, 220.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Cf. Jn 17,14-16.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Beato Isaac de Stella, <em>Serm\u00f3n<\/em> 11; PL 194, 1728.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Morder la Realidad Visi\u00f3n Sobrenatural de las Cosas Terrenas Con la expresi&oacute;n &ldquo;morder la realidad&rdquo;[1] queremos significar la injerencia eficaz de nuestro trabajo apost&oacute;lico en la<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":0,"parent":1951,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-2091","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2091","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2091"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2091\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5623,"href":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/2091\/revisions\/5623"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1951"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ive.org\/iveorg\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2091"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}