¿Qué Hacemos?

Pastoral Parroquial

Los religiosos que cuidan de las parroquias deben estar disponibles para las confesiones, en cualquier momento del día. Dispuestos a predicar Ejercicios Espirituales, a ofrecer una verdadera dirección espiritual e instrucción religiosa, a organizar Cursos de cultura católica y siempre tener especial cuidado de la Liturgia, especialmente la del domingo.

Oratorios

Es éste un un aspecto destacable de nuestro trabajo en las parroquias. El oratorio nació de la fe y del genio de San Felipe Neri y fue desarrollado por San Juan Bosco. Es un lugar donde los jóvenes pueden reunirse, pasar tiempo juntos, divertirse sanamente y conocer más la doctrina católica. Debemos hacer apostolado con niños y los jóvenes, ya que son el futuro de la Iglesia y de la sociedad.

Predicar la palabra de Dios

Palabra que es más penetrante que espada de dos filos (Hb 4,12). Los religiosos dedicados a este apostolado tienen que vivir en unión íntima con Cristo y tener amor incondicional por las almas; recordarán que “todos los que anuncian la Palabra, son la voz de la Palabra” (San Agustín). Son ámbitos de la predicación el estudio de la Sagrada Escritura, la Teología de los Santos Padres de la Iglesia, la Liturgia, el Catecismo, el diálogo interreligioso, la publicación de revistas, ensayos y libros; y el trabajo en los medios de comunicación.

Apostolado Intelectual

Algunos de los religiosos del Verbo Encarnado enseñan en seminarios, universidades y escuelas, proporcionando la formación de ministros idóneos de Dios y trabajando para que los principios del Evangelio puedan influir eficazmente en la vida de los hombres. La investigación teológica, filosófica, científica y cultural son puntos centrales de nuestro Carisma.

Nuestro Instituto, busca ser otra prolongación de la Encarnación del Verbo, "para encarnarlo en todo lo auténticamente humano"

Obras de Caridad

Nuestro Instituto, que busca ser otra prolongación de la Encarnación del Verbo, «para encarnarlo en todo lo auténticamente humano» (Constituciones, 36), desea humildemente por medio de las obras de misericordia:

  1. Continuar revelando a los hombres el amor misericordioso de Dios para con el género humano, y seguir encarnándola mediante todo tipo de obras de beneficencia y con ello aliviar muchos de los males que aquejan al hombre actual. Para que además por el testimonio de la caridad muchos hermanos conozcan a Dios «para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo» (Mt 5,16).

  2. Amar a Dios manifestándolo en el amor concreto a los hermanos, ya que es el único medio posible de amar a Dios, según nos enseñó Jesucristo. Afirma el apóstol: «quien dice que ama a Dios y no ama a sus hermanos, es un mentiroso» (cf. 1 Jn 4,20). Queremos así seguir las huellas del Verbo Encarnado, que viniendo a redimirnos del pecado, se compadeció aun de las heridas que este causó en nosotros, dado que pasó por este mundo sanando a los hombres de sus miserias físicas y espirituales, con lo cual dio prueba fehaciente de su misericordia y de su amor al Padre.

Madre Teresa de Calcuta

"No estamos aquí por el trabajo. Estamos por Jesús. Ante todo somos religiosos. No asistentes sociales, maestros, enfermeros, médicos. Servimos a Jesús en los pobres y todo esto que hacemos es por Él. Nuestra vida no tiene otro sentido. Ésta es una cosa que muchos no comprenden. Servimos a Jesús veinticuatro horas al día y Él nos da fuerzas. Lo amamos en los pobres y a los pobres con Él, pero siempre primero al Señor".

San Luis Orione

“Ponme, oh Señor, en la boca del infierno, para que, por tu misericordia, la cierre”.

Misiones Populares

La Misión Popular es una forma sencilla de predicar el Evangelio de Jesucristo a las personas. Un grupo de religiosos y sacerdotes trabajan en una parroquia durante una o dos semanas. Visitan las familias y los enfermos de la comunidad; hacen actividades recreativas con los niños y los jóvenes; oración; procesiones; predicación; se escuchan confesiones y administran otros Sacramentos. Es la realización de la llamada de Cristo a la misión: Id a todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que crea y se bautice se salvará, pero el que no crea, se condenará (Mc 16,15-16). El propósito de la Misión Popular es la conversión de los pecadores. “Se llama a la conversión del corazón, que es el retorno a la verdad y a la amistad con Dios de aquellos que han perdido la fe y la gracia a causa del pecado. Llama a una vida más perfecta, excita el fervor religioso en las almas, anima a vivir las Bienaventuranzas y despierta vocaciones sacerdotales y religiosas” (San Juan Pablo II). Estamos convencidos de que Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1 Tim 2:4). Por eso buscamos la salvación de los hombres por medio de Cristo.

"No estamos aquí por el trabajo. Estamos por Jesús"(...) Madre Teresa de Calcuta.

Ejercicios Espirituales

“Así como pasear, caminar y correr son ejercicios corporales, llamamos ejercicio espiritual todo modo de examinar la conciencia, meditar, orar vocalmente y mentalmente y cualquier otra operación espiritual con el fin de preparar el alma para ordenar todas las inclinaciones desordenadas y, una vez ordenadas, encontrar la voluntad de Dios en la propia vida”. Así San Ignacio de Loyola, el creador de los Ejercicios Espirituales, describió esta práctica saludable. Se hacen para imitar a Jesús, que pasó cuarenta días en el desierto. De esta manera es posible vencerse a uno mismo y ordenar la vida según la voluntad de Dios. Los Ejercicios Espirituales son también un importante apostolado, y por eso buscamos desarrollar un profundo conocimiento de ellos, con el fin de predicarlos. Los Ejercicios Espirituales consisten en algunos días de retiro, en los que un predicador expone temas para meditar (tales como la vida de Jesús, su Pasión, el Cielo y el Infierno…) divididos en cuatro etapas. Estos días de silencio y de oración, son un buen momento para confesarse y recibir dirección espiritual.

San Ignacio de Loyola

“Así como pasear, caminar y correr son ejercicios corporales, llamamos ejercicio espiritual todo modo de examinar la conciencia, meditar, orar vocalmente y mentalmente y cualquier otra operación espiritual con el fin de preparar el alma para ordenar todas las inclinaciones desordenadas y, una vez ordenadas, encontrar la voluntad de Dios en la propia vida”.
"Se llama a la conversión del corazón, que es el retorno a la verdad y a la amistad con Dios"(...) San Juan Pablo iI